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CAP13- Viaducto del Malleco

    El Viaducto del Malleco es un puente ferroviario, ubicado sobre el río Malleco, en la Región de la Araucanía en la comuna de Collipulli, Región de la Araucanía. Con sus 102 metros de altura, es el segundo puente más alto de Chile, solo superado por el viaducto de Conchi o viaducto de Loa con 103 metros y es considerado monumento histórico desde el año 1990.

    El Viaducto del Malleco fue considerado en su época el puente ferroviario más alto del mundo. Es una de las mayores obras de ingeniería metálica en Chile. Se construyó en el marco de un vasto programa estatal de extensión de la red ferroviaria, que el Presidente José Manuel Balmaceda consideraba fundamental para el porvenir económico del país.

    La obra se insertó en el marco de la construcción de la línea férrea entre Angol y Traiguén, la cual fue realizada por el Estado a través de una licitación pública. El paso del valle del río Malleco presentaba el principal escollo para el trazado, por cuanto el cauce fluvial corre 110 metros bajo el nivel de las planicies. Esta dificultad presentó a los ingenieros la disyuntiva de rodearla o vencerla de frente, optándose por esto último, y determinando hacerlo en la angostura de Collipulli.

    El viaducto fue proyectado como parte de un programa estatal para extender la línea férrea hacia el sur. La necesidad de conectar por vía terrestre el país surgió, en parte, para lograr un mayor control del territorio nacional luego de la Independencia. El Río Malleco fue un hito relevante en este contexto, y específicamente en la Ocupación de la Araucanía, ya que en 1862 el ejército liderado por Cornelio Saavedra trasladó la línea defensiva del río Bío-Bío al Malleco, fortificándolo.

    El viaducto del Malleco representa un hito en la historia del ferrocarril chileno, tanto por las dificultades geográficas y técnicas que resolvió como los aportes al desarrollo económico y social del país.

    Desde mediados del siglo XIX creció la necesidad por construir una línea ferroviaria ininterrumpida a lo largo país, a fin de establecer una comunicación constante entre las regiones y consolidar la integridad nacional.

    En 1855 poderosos inversionistas crearon la Compañía del Ferrocarril del Sur para emprender las obras de este proyecto. Su alto costo propició que el Estado se integrara como socio en la empresa.

    La Guerra del Pacífico forzó a una pausa. Pero una vez concluido el conflicto el plan se reactivó, junto al interés por colonizar la región de la Araucanía. Esta última iniciativa tuvo el ferviente apoyo entre los empresarios, haciéndose necesaria una red que contemplara la llegada del tren hasta esa zona.