Saltar al contenido

CAP03 – Lota y su historia

    Durante enero del 2021 autoridades del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio anunciaban un importante paso para concretar la solicitud ante la Unesco para considerar a Lota en el listado de sitios patrimoniales considerados Patrimonio de la Humanidad.

    Realizando el envió del formulario para presentar al Conjunto Minero de Lota, a la Lista Tentativa del Patrimonio Mundial de la Unesco. Este es el primer paso formal para la futura postulación y un hito clave para lograrlo.

    La inscripción del formulario contempla cuatro hitos patrimoniales de Lota: la Mina Chiflón del Diablo, el Parque Isidora Cousiño, la Planta hidroeléctrica de Chivilingo y el sector Chambeque donde se encuentran las instalaciones industriales de la antigua explotación carbonífera.

    Pero ¿Qué características le dan a Lota su condición patrimonial?

    En primer lugar, debemos entender que la comuna de Lota se encuentra ubicada al sur del rio bio bio formando parte de la gran concepción en el golfo de Arauco de la región del bio bio lugar que alguna vez fue conocido como la “cuenca del carbón” durante el siglo XX.

    Lota significa pequeño caserío en mapudungun y fue fundada en 1662 y declara ciudad en el año 1875.

    Durante comienzos del siglo XIX comenzaría a crecer lentamente la industria del carbón en Lota, marcando un hito la fundación de la Compañía Carbonífera de Lota en 1852 por el empresario Matías Cousiño.

    La industria que se comenzó a construir en Lota hizo crecer a este poblado, desde unos rústicos ranchos hasta un pueblo, a finales de 1853 Lota tenía a 122 personas trabajando en labores mineras, con 38 bocaminas funcionando. A fines de 1856, los trabajadores habían aumentado a 900 y las bocaminas a más de 100.

    El crecimiento de la compañía Carbonífera marcaria un nuevo hito con la muerte de Matías Cousiño en 1863 dando paso a su hijo Luis Cousiño quien estaba casado con Isidora Goyenechea quien fuese dueña del mineral de plata de Chañarcillo. Sin embargo, nuevamente la pronta muerte esta vez de Luis Cousiño dejaría en 1873 a Isidora Goyenechea dueña de las minas del carbón de lota que junto a su riqueza ya adquirida la llevaría a transformarse a finales del siglo XIX la dueña de la mayor fortuna del mundo.